Las rebeliones de nuestros pueblos nos harán más fuerte


Ameer Makhoul

Prisión de Gilboa
17 de junio de 2011
Traducido del Inglés por Carlos Sanchis

Los pueblos árabes están echando a sus opresores a pesar de la represión.
El siguiente ensayo fue escrito poco después del alba del levantamiento del 25 de enero en Egipto:
Ni un solo régimen en el mundo entero es inmune a derrumbarse cuando llega su hora. Sin embargo, como la historia nos enseña, el régimen no se derrumbará por sí mismo. Las rebeliones árabes están siendo creadas por el movimiento social, por todas sus corrientes y fuerzas que buscan el cambio. En otras palabras, por la gran mayoría de los pueblos en rebelión.
Los pueblos árabes y sus rebeliones proveen al mundo de nuevas lecciones de historia en cuanto a cómo hacer una revolución en nuestra era globalizada – cómo masas inmensas de gente pueden movilizarse para crecer hasta alcanzar una magnitud sin precedentes. Las rebeliones árabes son de manual: ocurren en un momento en el cual el oprimido no puede seguir soportando la opresión y el régimen opresivo no puede seguir empleando sus instrumentos opresivos. Para una dictadura, todo va bien hasta los últimos 15 minutos.
Durante estos meses hemos observado cómo un régimen árabe en el poder, opresivo y tiránico se derrumba; cómo el pueblo puede crear un momento en el cual la institución militar -como en el caso de Túnez y Egipto- no tiene ninguna otra opción que dejar ir al  jefe del régimen para evitar una confrontación con el pueblo. El pueblo se ha convertido en el legítimo gobernante, alcanzando posiciones claves dentro del régimen y ocupando un papel central en el mercado, en los medios de comunicación y en las  autoridades religiosas y judiciales.
Tal como la tiranía y la opresión se intensifican – con el abuso de los derechos y la dignidad humana y nacional -, el sentido creciente de humillación se transforma en un poder acelerador que lleva a la población a posicionarse contra el régimen, derrumbando a todos sus valedores y creando un momento de transformación.
Es difícil creer que las rebeliones en Túnez y Egipto fueran preparadas por un determinado partido u organismo; más bien aparecen como actos que ocurren por si mismos. La manera en que Internet, especialmente Facebook y Twitter, fue empleada por las jóvenes generaciones en Egipto y Túnez es clara. Estas herramientas unieron no sólo el espíritu revolucionario de los pueblos en los respectivos países, sino el del pueblo árabe en conjunto, en cualquier parte donde esté. Aunque el reciente período en el mundo árabe ha estado  caracterizado por la rotura de este mundo en pequeños países, facciones y sectas, ahora entramos en un período de reconstrucción de la nación árabe sobre los principios del pluralismo y la democracia.
Estoy orgulloso de declarar que realmente deseo estar presente en las plazas de la libertad de todo el mundo árabe. Esto no es una nota personal, sino colectiva. Todos y cada uno de nosotros deseamos estar en las plazas de la libertad del mundo árabe, sobre todo en Midan Al—Tahrir de El Cairo, la Plaza de la Libertad; deseamos ser capaces de tomar  parte activa en la lucha popular árabe. Para nosotros aquí en Palestina, donde podemos seguir las rebeliones sólo por televisores e  Internet debido a las irracionales fronteras impuestas, estas rebeliones no pasan en tierras extranjeras. Estas rebeliones son para nosotros, para nuestra lucha y para los inalienables derechos palestinos que no son diferentes de los de todos los árabes. No solamente tiene ahora nuestra lucha un nuevo significado – cargado con la dimensión árabe que ha sido marginada en los años pasados– sino también la de toda la nación  árabe que lucha por  la liberación.
La escena revolucionaria en el Mundo Árabe no está completa sin hablar del lado israelí, que se enfrenta a una derrota sin precedentes. Durante años, la fuerza de Israel radicaba no sólo en su poder militar, sino en la debilidad y permanencia del mundo árabe. Los Acuerdos de  Camp David con Egipto, así como los acuerdos de Oslo con la Organización para  la  Liberación de la Palestina, fueron  sólo una expresión de esta debilidad.
El mediador de estos acuerdos, la administración estadounidense, buscaba la creación de un nuevo Oriente Próximo para Israel y el régimen de Mubarak, pero la revolución egipcia vino al rescate. El derrumbamiento del régimen egipcio y otros, constituye un punto decisivo en nuestra región. En varias ocasiones estos regímenes jugaron el papel del verdugo y, en otras, de espectadores de los  esquemas estadounidenses. La impotencia de estos regímenes para afrontar la fuerza popular de los pueblos demostró que ningún régimen puede durar mientras esté construido sobre la injusticia histórica, la ocupación y las limpiezas étnicas. La fuerza de los últimos regímenes de apartheid y colonización no vencerá la voluntad de los pueblos palestinos y árabes.  
Para nosotros, los palestinos, el equilibrio de poder ahora ha sido transformado de un conflicto entre militares a uno que enfrenta de un lado a  un régimen agresivo, racista y militar y al otro a la voluntad del pueblo. Los nuevos regímenes ahora llevan nuevas responsabilidades que la contrarrevolución, ayudada por el imperialismo estadounidense, intentará interrumpir. Sin embargo, la revolución puede ser protegida por la conciencia de los pueblos de su poder, de su soberanía y legitimidad que debe concederse a la forma deseada de gobernanza.
Nuestro pueblo palestino está en rebelión constante contra la empresa sionista en nuestra región desde 1948. Nunca tuvimos el placer de no estar bajo el foco y de vivir una vida sin confrontación. Hemos empleado todas las formas de Resistencia, lo cual es nuestro derecho y nuestra obligación, para alcanzar nuestros inalienables derechos: el derecho de retorno de los refugiados, el fin de la ocupación, la liberación de los prisioneros y nuestro derecho a la autodeterminación.
El 30 de marzo, nuestro pueblo dentro de la Línea Verde. — línea de armisticio de Israel con la ocupada Cisjordania — celebró el Día de la Tierra,  que desde 1976 continúa inspirando a los pueblos árabes y a todos los luchadores por la libertad en el mundo,  para saber que la resistencia popular y la expresión de la voluntad de los pueblos puede enfrentarse a cualquier régimen. Las rebeliones árabes nos hacen más fuertes mientras seguimos andando el largo camino hacia la liberación.
Ameer Makhoul es un líder de la sociedad civil palestina y  preso político en la Prisión de  Gilboa

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